19 ene. 2011

La zona de confort

La zona de confort en el ámbito laboral, conocida como el conjunto de lugares, tareas, relaciones, creencias, hábitos… con los que una persona interactúa día a día, dan lugar a un comportamiento que va mas allá de la persona, de los grupos de trabajo, de los departamentos y de las propias empresas.

La zona de confort es, indiscutiblemente, una actitud contraria al desarrollo del potencial de las personas, hace que las cosas permanezcan tal y como están, que las sociedades tiendan a no evolucionar, que en las empresas todo tienda a hacerse tal y como se estaba haciendo hasta ahora y que la implantación de nuevas formas o herramientas de trabajo deban ser acompañadas por un conjunto de tareas que damos en llamar gestión del cambio.

Como contrapartida, ciertas inquietudes, donde toma protagonismo el dinero y su poder, suelen ser los agentes que sacan de la zona de confort a aquellas personas que le tienen menos apego, que son menos esclavos de su comodidad, o simplemente que tienen más ambición en cualquiera de los sentidos. Son estas las personas que acaban convirtiéndose en líderes económicos o empresariales dentro de nuestra sociedad capitalista; estos a su vez arrastran a otros que tienen un poco más de apego a su zona de confort y así sucesivamente sin darnos cuenta se establecen las estructuras jerárquicas de gran parte de las organizaciones, siendo estas condicionadas por esa goma que a todos nos ata y que nos arrastra en mayor o menor medida hacia nuestra zona de confort, evitando que desarrollemos nuestro potencial, que demos rienda suelta a nuestra imaginación, en resumen, que optemos por lo malo conocido y no apostemos nada en la casilla del día de mañana. Una famosa frase de Daniel Goleman resume este hecho: “Si yo hubiese tomado en cada momento la decisión que me hacia la vida difícil, en este momento seria un hombre rico”.

Como vemos, riqueza y zona de confort están en puntos contrapuestos, de ahí que la sociedad capitalista, movida por quienes le tienen más querencia al dinero que a la comodidad, se convierte en un escenario de luchas entre competidores, proveedores y clientes, empresarios y sindicatos, jefes y subordinados…

Lo que es indiscutible, es que el potencial está en la persona, durmiendo en una silla, como nota que duerme en las cuerdas del arpa de su dueño tal vez olvidada.

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