4 abr. 2011

¿Sabes Informática?

Durante años, desde que una de las patas de la tecnología de la información en las organizaciones pasó a manos de cada empleado a través de su ordenador de mesa y sus aplicaciones; la principal preocupación de los directivos en cuanto a la capacidad tecnológica recaía en la formación de que disponían los empleados para utilizar los elementos tecnológicos tanto de hardware como de software. Muchas organizaciones abordaron planes de formación extensos y ambiciosos e introdujeron en sus procesos de selección pruebas de nivel de uso de herramientas tecnológicas, e incluso recurrieron a prejubilaciones masivas para adaptarse a este nuevo entorno productivo.


En la actualidad, cuando parece que la capacidad de un empleado para usar herramientas tecnológicas está más que consolidada para la gran mayoría de los casos, surge otro gran problema: el exceso de conocimiento. Si, aunque parezca una locura, el exceso de habilidades tecnológicas en los empleados puede resultar un lastre importante en las organizaciones. Empleados capaces de diseñar una BBDD Access, desarrollar una aplicación sobre una plataforma en la nube, utilizar miles de herramientas free para realizar cualquier operación que han determinado necesaria en su trabajo u opinar tratando de imponer su preferencia acerca del SSOO a utilizar en su ordenador, ven a los profesionales de IT como inadaptados inflexibles ante sus peticiones y sugerencias casi infantiles. Esta capacidad que pudiera parecer muy positiva, acarrea una incapacidad de adaptación a usar las herramientas dispuestas, las que normalmente, no solo son herramientas tecnológicas, sino que han sido desarrolladas e implantadas representando los procesos establecidos en la organización; con criterios basados en mayor o menor medida en las directrices de alguna que otra metodología que permite diseñar una organización y explotar toda la información en su conjunto para ponerla de nuevo al servicio del negocio.