2 oct. 2015

Oficina Virtual


A pesar del largo tiempo que llevamos hablando de ello, de las posibilidades que hoy ofrece la tecnología para soportar este modelo y de la manifiesta demanda existente, la realidad es que los avances en cuanto a la implantación de un modelo de trabajo al margen de una oficina física han sido muy tímidos.
Cabe admitir, que la mayor parte de las compañías trabajan con sistemas accesibles a través de internet, lo que da la posibilidad de que los trabajadores extiendan su jornada para finalizar tareas pendientes en fines de semana, vacaciones o incluso en periodos de baja si se precia. Pero muy pocos son los que tienen la posibilidad, de manera ordenadamente reconocida, de trasladar su mesa de trabajo a su casa algún día a la semana.
Lejos estamos aún, de un modelo en que exista una diferencia notoria entre el número de escritorios de la oficina y las personas que emplea la compañía y menos aún de implementar modelos completamente desubicados, en el que la oficina se convierta en una mera sala de reuniones para un contacto esporádico entre los empleados. Un modelo este, que podría traer importantes cambios al mercado laboral, tanto desde el punto de vista económico y salarial, como también desde el punto de vista de desarrollo de capacidades e integración, ahorro energético, repoblación rural, sostenibilidad medioambiental, etc.   
Por el contrario, se ha extendido el uso de modelos de externalización u offshore a países como la India, buscando únicamente la reducción de costes, donde la capacidad de control, rendimiento y calidad del trabajo ha dado mucho que hablar en los últimos años.
Me pregunto porque no acaba de irrumpir un modelo de creación de oficinas virtuales que integre el talento y las capacidades de personas ubicadas en cualquier parte;  que apoyadas por el uso de herramientas tecnológicas que combinen de manera adecuada un sistema de presencia, videoconferencia, gestión de los procesos y tareas, gestión documental, etc. Daría  lugar a un aprovechamiento real de las capacidades laborales del entorno social, reduciendo los costes laborales para las empresas y para el trabajador, la actual problemática de la conciliación quedaría reducida a la mínima expresión  y problemas como atascos, aparcamiento, serían cosa del pasado.
Son muchas las ventajas y poco que perder, ¿Qué ocurre?