7 jun. 2013

Tú también quieres tener éxito en tu trabajo.

Esta entrada la voy a dedicar a plasmar algunos de los que yo considero factores críticos de éxito en una carrera profesional como empleado, en una compañía cualquiera.

Curiosamente, todo el mundo quiere ser un buen empleado, ser reconocido por sus superiores, sus compañeros y sus clientes, sin embargo, muchas personas se pasan la vida trabajando duro con una sensación de frustración o de incomprensión a la vista de que sus esfuerzos no alcanzan los resultados esperados, o estos no son reconocidos como desearía.

Hacer que tu trabajo este valorado, reconocido y si cabe recompensado, está en la mayoría de las ocasiones en tus manos y no en las de otras personas. A continuación expongo una serie de factores que mi experiencia me dice son importantes, muchos son obvios, pero siempre importantes:

Se tenaz y constante en tu trabajo. Ninguna habilidad extraordinaria para hacer algo supera a medio plazo a la tenacidad y la constancia.

Se positivo. Tus ideas nunca cuajaran y serán valoradas si las presentas solo para rebatir ideas de otros.

Intenta mantenerte entusiasmado. El entusiasmo es el mejor aliado para resultar creíble y confiable recuerda que lo que más desea un jefe de sus subordinados es que sean completamente confiables.

Se flexible y adaptable. Una gran ventaja para cualquier compañía es ser capaz de responder rápidamente a los cambios que demanda el mercado y las circunstancias; cambios que además, a menudo son el motor de la mejora continua. Para que una organización sea flexible necesita de empleados alta mente adaptables, capaces de adoptar nuevas formas de trabajo en un tiempo record; por ello es importante que te despojes de todo apego a tu forma de hacer y seas capaz de cambiar sin resistencia.

Escucha, escucha y habla. Recuerda siempre aquello de que tenemos dos orejas y una sola boca para escuchar el doble de lo que hablemos; pero no te limites solo a oír, ¡escucha!.

Se exigente contigo mismo. Antes de hacer algo imagina como harías si tuvieras que mandárselo hacer a otra persona, que detalles remarcarías, cómo y cuándo esperarías que lo hiciese, como debería informar del resultado, etc., y entonces hazlo tu mismo como esperarías que otro lo hiciese para ti. 
Además trata de hacer siempre las cosas para los demás como si fueran para ti mismo.

Se optimista. Vale un millón de veces más un optimista diciendo que se ha equivocado y no puede ofrecer lo que se esperaba, que un pesimista jactándose de haber acertado en sus previsiones siempre negativas.

Si críticas a otros, hazlo de forma constructiva y siempre ofreciendo tu ayuda para mejorar.

MIRA SIEMPRE A LOS OJOS. Y NO MIENTAS NUNCA.