28 oct. 2014

¿Tablet, portátil o convertible?

Todo parecía indicar que Microsoft se había quedado fuera de juego, la irrupción de las tabletas como equipo para uso en cualquier momento y en cualquier lugar ha llegado a poner al pc contra las cuerdas y por ende al gigante de los sistemas operativos Windows.
 
Los avances en el hardware, sin embargo, están dando un giro a esta situación, allí donde Apple parece que solo está añadiendo procesadores y resolución en sus tablets al igual que los fabricantes que incorporan Android que además reducen los precios, sin embargo, hay un aspecto que muchos de los clientes comparten: “no es suficiente, no sirve para todo, se trata de un complemento”. Aquí es donde se abre una nueva puerta para Microsoft, así, cada es más frecuente encontrarnos con tablets o convertibles con sistema Windows 8  y es que están calando deprisa.
Tiene de particular que una Tablet Apple o Android tiene deficiencias que no le permiten ser en sí mismo todo el equipo informático que utiliza una persona, en la mayoría de ocasiones está complementado con un PC bien sea sobremesa o portátil. En el caso de Windows 8 el equipo puede ser el único equipo en todo momento estés donde estés y hagas lo que hagas. Tiene todos tus programas, puede ser Tablet cuando lo requieras, portátil con un sencillo teclado o incluso tu PC de mesa utilizando una dock o unos cables para conectar la pantalla, teclado y ratón. La verdadera cuestión es que dispones de todos tus archivos y aplicaciones en cualquier parte y en cualquier lugar y solo renunciando a pequeños detalles de usabilidad en los que todavía Microsoft sigue estando lejos de Apple.

7 oct. 2014

La gallina de los huevos de oro

Un buen día, el granjero que cuidaba esmerado de sus animales, encontró un huevo de oro en el gallinero, al verlo se puso muy contento y su alegría fue creciendo y creciendo porque todos los días había un huevo de oro en el gallinero. Cuidaba meticulosamente de su gallina hasta que poco a poco la avaricia venida con la riqueza le hizo descuidar a su gallina y acabo matándola para sacarle todos los huevos de una vez …….
 
Un buen día, un ingenioso joven tuvo una gran idea, esperó y esperó hasta que un día pudo ponerla en práctica. Era una gran idea que dio paso a una joven empresa cargada de entusiasmo y modernidad. Buscó a los mejores para acompañarle y sabiendo que sus colaboradores iban a ser la clave del éxito les ofreció excelentes condiciones de trabajo y consiguió que todos se implicasen de verdad para hacer un trabajo de alta calidad y en un tiempo record.
 
Los resultados no tardaron en llegar y la empresa comenzó a ganar mucho dinero. Año tras año los resultados eran mejores y el joven empresario seguía repartiendo una parte de ellos entre sus colaboradores a los cuales seleccionaba cuidadosamente sometiéndoles a las más duras pruebas en todos los ámbitos con el fin de asegurarse que aquellas personas eran las mejores que podía conseguir. Así, el joven empresario se hizo de una hermosa gallina de los huevos de oro.

Con el paso del tiempo, el ya no tan joven no tenía tiempo de hacerse cargo de todo esto a la vez que disfrutaba  de sus riquezas, así que dejo en manos de algunos de sus colaboradores ciertas tareas de responsabilidad. A los pocos meses, recibió un informe de posibles ahorros de costes, donde un ingenioso ejecutivo había explicado de manera detallada como se podía hacer lo mismo con mucho menos coste. Y así se hizo. Poco después otro informe, ponía de manifiesto que las continuas inversiones realizadas en la formación, las instalaciones y la tecnología podían ser pospuestas ya que todo lo actual cubría las necesidades. Y así se hizo.
 
Con el paso del tiempo, la flamante y productiva empresa se fue convirtiendo en una exhausta gallina de huevitos de oro, la diferencia respecto de la competencia se redujo, los ingresos mermaron y los márgenes generosos ya no hacían justicia a la diferencia de calidad.
Una nueva e ingeniosa idea surgió en este instante: “tenemos que ser capaces de producir lo mismo con menos costes”.
-           ¡Pobre gallina!. Pensó el joven empresario poco antes de aceptar la mejor oferta por su flamante empresa.
 
*Idea extraída del libro: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen R. Covey.