10 jun. 2014

Internet of Things

Hoy nadie discute el gran cambio que ha introducido en nuestras vidas la imprescindible presencia de un Smartphone en nuestros bolsillos.

Uno de los cambios tecnológicos, o más bien adopciones de tecnología que en un futuro próximo generará otro gran cambio en nuestras vidas será el IPv6. Para quien le pille de nuevas el IPv6 es una nueva versión del protocolo IP, que se usa para comunicar ordenadores en internet. Esta nueva versión deja atrás restricciones importantes en cuanto al número de elementos que forman parte de la red.  
Dejadas atrás esas limitaciones, se abre la puerta al mundo de todas las cosas conectadas a internet, lo que se llama Internet of Things (IoT) una nueva dimensión de la red que está esperando explotar y ponerse a la cabeza de la innovación tecnológica.

Así comenzará el nuevo gran salto. Un nuevo escenario donde las posibilidades de ofrecer elementos conectados que ofrezcan desde pequeños detalles como una tostadora con RSS, o un frigorífico con cámara interior accesible desde tu Smartphone o inventario automático, hasta que ofrezcan estar integrados en complejos modelos de comportamiento donde cientos de elementos actúan de manera conjunta intercambiando información u obedeciendo a una programación dada por el patrón establecido.

Todos podemos recordar o imaginar situaciones en las que un determinado comportamiento de algunas de nuestras cosas nos resultaría definitivamente extraordinario, imagina que tu casa se enciende (luces, calefacción, exprimidor de zumo, etc) cuando estas llegando porque tu Smartphone se lo comunica, o que tu coche te envía un mensaje cuando está a punto de terminar el tiempo del ticket de la zona de pago. Imagina que en el supermercado la carnicería te avisa a tu teléfono del turno en lugar de tomar un papel y esperar o correr a los pasillos aledaños para evitar que te salte.

Pero quizás la gran potencia del IoT no esté solo en que miles de elementos se comuniquen. Tal vez la parte más importante esté en que la información cobra una nueva dimensión, ingentes cantidades de datos comenzaran a estar disponibles para ser almacenados y explotados por quienes, sin duda, tomaran una posición prevaleciente en el futuro. Ahora las grandes compañías de internet pueden saber cuándo estamos preparando un viaje y donde,  qué nos preocupa de nuestras pruebas médicas, que necesidades tenemos en nuestros trabajos, todo ello basado en nuestras búsquedas. Con el IoT sabrán además a qué hora exacta salimos de casa, si tomamos tostadas o queso, cuando y que compramos, cuantos kilómetros andamos en nuestra bici, que tipo de ropa lava nuestra lavadora, etc. en general miles de detalles de nuestro comportamiento diario que bien explotados supondrán uno de los grandes poderes del futuro…

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