11 may. 2012

El valor del TALENTO

Reflexionando una vez más sobre la necesidad de incrementar la productividad como única medida para ponerle freno al descenso que esta crisis esta provocando en nuestra capacidad económica tanto a nivel país como a nivel empresa o familia. Vuelvo a encontrarme con un pilar básico. En algunos otros post, este camino me llevó a los procesos, a la organización empresarial, a las zonas de confort, etc. Ahora el camino me lleva al pilar del talento. El talento concebido de esa manera que últimamente está tan de moda en las empresas y en los departamentos de recursos humanos. Ese concepto de talento que yo resumiría como el resultado de añadir a una persona inteligente y bien formada una actitud positiva, humilde, conciliadora y diligente. Seguro que alguien pensará que son muchas más cosas, y si lo son, pero desde mi punto de vista si somos capaces de identificar en un proceso de selección o de evaluación, estas características, probablemente estemos incluyendo y gestionando el talento en la organización.

Ayer en una interesantísima conferencia de Luis Fernando Álvarez-Gascón, tuve la ocasión de comprobar que el talento es un pilar indispensable para el éxito, se puede gestionar y los resultados de hacerlo son rápidamente percibidos, marcando la diferencia entre empresas que se adaptan rápidamente avanzando hacia el éxito o aquellas que fracasan ante el primer escalón de la dificultad.


Como digo no es complicado identificar el talento y gestionarlo, tan solo hay que incluir unas sencillas pautas en el proceso de selección y darle un toque al proceso de evaluación continua en las organizaciones; sin embargo, los resultados derivados de hacerlo, sobre todo en las pequeñas empresas, son muy notables. 

1 comentario:

Jose Angel Bolaño dijo...

interesante, pero ¿y eso como se detecta? ¿Algún libro, link o consejo?

Por otra parte, si el talento tiene indicadores que pueden detectarse y medirse, supongo que habrá quien pueda fingirlos, simularlos. Y si se pueden simular, entonces no se puede bajar la guardia tras el proceso de selección.