29 jun. 2011

Y tú, ¿hablas o te comunicas?

Todos sabemos que comunicarse requiere de dos interlocutores, y hablar, hablar, bien podría hablarse solo, hablar por hablar, hablar sin tener nada que decir, en cualquier caso, de hablar a comunicarse hay un gran paso.

La comunicación es la base fundamental para construir una sociedad, evolucionar, establecer relaciones, manejar los conceptos y las situaciones de una manera adecuada. A medida que una sociedad evoluciona, es preciso que su comunicación evolucione, no se requiere la misma capacidad comunicativa para transmitir que se avecina un depredador, que para explicar la teoría de la relatividad.

Comunicarse de manera eficaz en un entorno complejo, donde además todo sucede deprisa, requiere mucho más que saber hablar y gesticular. Se requiere conocer y ser capaz de manejar un amplio conjunto de palabras de manera adecuada, requiere que los interlocutores conozcan mutuamente el marco sociocultural del otro, requiere que se haga un análisis previo de lo que se va decir para hacerlo de manera ordenada, requiere que el emisor sea capaz de escucharse a sí mismo y ponerse en el lugar del receptor para garantizar que el mensaje se ha transmitido, y sobre todo debería hacer el esfuerzo de comprobar que el mensaje ha sido recibido y comprendido de manera adecuada por el receptor.

Cualquier sociedad que se precie de generar un entramado socioeconómico enriquecido, donde la gestión de las innumerables relaciones basadas en la comunicación debe realizarse de manera eficaz debe establecer mecanismos que enseñen a las personas a comunicarse y no solo a hablar, debería ser una temática obligatoria en la formación escolar.

En términos empresariales, me atrevo a decir, haciendo un breve análisis, que las consecuencias de la comunicación ineficaz lastran la productividad empresarial hasta en un 40%. Si usted tiene ocasión de estar cerca de un equipo de trabajo, siéntese y escuche con atención, notará como los mensajes intercambiados tienden a ser escasos, incompletos y acompañados de una actitud que cierra la puerta a posibles preguntas; rara vez el emisor habla de antecedentes y comunica información relativa al contexto, son escasas las preguntas del receptor y casi ninguna ocasión el emisor corrobora que el receptor tiene el mensaje correcto. Esto da lugar a acciones que no generan el resultado esperado, es preciso volver atrás y repetir la comunicación basándose en detalles que se podían haber tratado desde el inicio, en numerosas ocasiones se generan problemas que antes no existían a partir de una mala comunicación. Todo esto es un calzo al avance de la productividad en el marco empresarial.

Cuando hables, recuerda pensar en cuál es el objetivo que quieres alcanzar. Busca una comunicación eficaz.

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