
En los tiempos que corren, donde la alineación se da por hecha, es preciso dar un paso más, y medir los resultados de los departamentos de TI desde el punto de vista de los resultados que producen los recursos consumidos. Estableciendo analogía con un automóvil, deberemos hacer que los recursos energéticos consumidos por el motor (TI) deriven de la manera más eficiente en energía motriz en las ruedas del mismo. Es habitual encontrarse con motores TIC trabajando duramente a toda marcha y sus resultados, la fuerza transmitida a las ruedas del negocio, es escasa y por tanto el automóvil se mueve despacio; podemos decir que “patina el embrague de las TIC”. Si nos encontramos en esta situación debemos plantearnos si existe la conexión necesaria entre TI y negocio, si existe enfoque hacia los objetivos empresariales, si es necesario llevar a cabo la reingeniería de procesos, si hemos convertido en trabajo demasiadas tareas de apoyo o si estas las hemos complicado de manera innecesaria. Cuidado, porque no solo estamos consumiendo recursos de manera inútil, sino que estamos imposibilitando el crecimiento empresarial, dificultando cambios necesarios que han de ser realizados con la máxima limpieza, generando dependencias peligrosas de recursos innecesarios, y en último extremo, poniendo en peligro la continuidad del negocio.